La historia como losa o como palanca

La historia de una empresa puede ser un orgullo… o una trampa. Muchas organizaciones centenarias sobreviven por una razón muy simple: han tenido clientes durante décadas o siglos. Sin clientes, no hay historia que valga.

Ejemplos como Codorníu (1551), Sagalés (1641), Arcos (1734) o Bodegas Fundador (1730) demuestran que la longevidad empresarial es posible. Pero la historia, por sí sola, no garantiza el futuro. Cuando el pasado se convierte en inercia —“siempre se hizo así”— la empresa empieza a cansarse de sí misma.

El caso de Kodak es paradigmático: una compañía que lo fue todo en fotografía, incluso inventó la fotografía digital, pero no supo superar sus propias inercias.

Las organizaciones que perduran son aquellas que convierten su historia en una palanca para seguir aprendiendo. Empresas como Toyota, con décadas de trayectoria, no parecen viejas porque siguen aprendiendo, innovando y creando valor para sus clientes.

Al final, la juventud de una empresa —como la de una persona— no depende de los años, sino de su capacidad de seguir aprendiendo y de convertir ese aprendizaje en valor para los clientes. Porque esa es la única razón por la que una empresa puede sobrevivir durante décadas o siglos: seguir teniendo clientes.

Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?

Mírate este y este.

Creadores e invitados

Xavier Marcet
Anfitrión
Xavier Marcet
President Sarah Marlex | Founder and President en Barcelona Drucker Society
La historia como losa o como palanca